Un grupo de personas que llevan mascarillas y gorras participa en una protesta sosteniendo un cartel colorido que dice "El odio es un virus", con árboles y luz solar intensa de fondo.

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Incidencia más allá del reconocimiento del Mes de la Herencia AAPI

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El U.S. Immigration Policy Center (USIPC) y la National Partnership for New Americans (NPNA) publicaron recientemente datos que revelan que las personas provenientes de países asiáticos conforman el grupo más grande de nuevos ciudadanos estadounidenses, representando el 37% de quienes se han naturalizado desde 2020. Esta información es fundamental para comprender las contribuciones de las comunidades asiático-estadounidenses y de las islas del Pacífico (AAPI), especialmente durante el Mes de la Herencia AAPI.

La naturalización de un número tan alto de personas provenientes de países asiáticos destaca el papel esencial que las comunidades AAPI desempeñan en Estados Unidos. Estas comunidades han persistido a pesar de políticas históricamente discriminatorias, como la Ley de Exclusión China de 1882 o la Orden Ejecutiva 9066, mediante la cual el presidente Franklin D. Roosevelt autorizó en 1942 el encarcelamiento de más de 120,000 japoneses estadounidenses. Lamentablemente, a pesar de sus aportes, las comunidades AAPI continúan enfrentando discriminación en Estados Unidos, tanto a nivel interpersonal como sistémico. Fuimos testigos de un preocupante aumento del sentimiento anti-asiático al inicio de la pandemia de COVID-19, una tendencia que persiste hasta hoy.

Esta hostilidad hacia las comunidades AAPI se manifiesta de múltiples formas, desde el acoso verbal hasta ataques físicos, generando un entorno de miedo y ansiedad para muchas personas asiático-estadounidenses. Sin embargo, el aumento del racismo explícito es parte de un problema más profundo de discriminación y marginación estructural.

Un ejemplo reciente de discriminación sistémica es la exclusión de las comunidades asiático-estadounidenses y de las islas del Pacífico de la categorización del Departamento de Salud Pública de California (CDPH) dentro de las comunidades BIPOC (personas negras, indígenas y de color) con necesidades especiales. A pesar de existir evidencia contundente que demuestra que las comunidades AAPI califican para esta designación, la decisión del CDPH les negó efectivamente el acceso a fondos esenciales para la salud mental. Esta exclusión resulta especialmente preocupante considerando los desafíos de salud mental que enfrentan muchas personas AAPI —en particular jóvenes—, a menudo agravados por experiencias de racismo y xenofobia.

En Oasis, adoptamos una postura firme contra el racismo y la discriminación. Por ello, nos hemos sumado a una carta elaborada por la Racial & Ethnic Mental Health Disparities Coalition (REMHDCO), en la que se insta al CDPH a reunirse con el Caucus Legislativo Asiático-Estadounidense y de las Islas del Pacífico y con otras personas organizadoras comunitarias para abordar la omisión de las comunidades AAPI en los proyectos administrados por el CDPH.

La importancia de la incidencia va más allá de este caso específico e implica reconocer y fortalecer el valor y los derechos de la comunidad AAPI en su conjunto. Exigimos reconocimiento, respeto y trato equitativo, garantizando que todas las comunidades marginadas cuenten con los recursos necesarios para prosperar.

Al celebrar el Mes de la Herencia AAPI, es esencial reconocer tanto los logros como los desafíos que enfrentan estas comunidades. Al visibilizar las contribuciones de las nuevas personas ciudadanas de origen asiático y abordar la discriminación que enfrentan, podemos avanzar hacia una sociedad más inclusiva y justa.

Para conocer más sobre el impacto de la naturalización en la comunidad AAPI, lee el informe completo sobre datos de ciudadanía.

Publicado el 20 de mayo de 2024